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Los autoinyectores de adrenalina deben ser incluidos entre los tratamientos de aportación reducida y tener un suministro estable

Así lo recomiendan la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) y la Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex (AEPNAA) en el manifiesto lanzado para generalizar el uso de los AIA en anafilaxia y concienciar sobre su necesidad.

 En este manifiesto, las sociedades científicas aseguran que es “imprescindible” por parte del Ministerio de Sanidad y de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) adoptar las medidas necesarias para garantizar un suministro seguro y estable de los AIA y a un precio razonable.

 En los últimos tiempos, los AIA se han visto afectados por problemas de desabastecimiento. Las dificultades en el acceso a estos dispositivos tienen un fuerte impacto psicológico en las familias, provocando angustia y ansiedad pues, según recomiendan la SEICAP, SEAIC y AEPNAA, “cualquier paciente que haya sufrido una anafilaxia debe llevar consigo un dispositivo con adrenalina para su inmediata inyección intramuscular en caso de una nueva reacción”.

“Desde SEICAP mostramos una gran preocupación por la posibilidad de que las familias de los niños con anafilaxia no dispongan de dispositivos de adrenalina autoinyectable (AIA) a su alcance. Aconsejamos, además de llevar siempre consigo los AIA, tenerlos disponibles en casa y en el colegio. Esto supone un gasto económico importante para estas familias, con una desigualdad importante a la hora de poder acceder a su compra, reflejada en diferentes estudios, según las posibilidades económicas o el país en el que se viva,” explica el doctor José Domingo Moure González, coordinador del Grupo de Trabajo de Anafilaxia de SEICAP.

 “Además”, añade Ana Martínez-Cañavate, presidenta de SEICAP, “conviene también procurar que los AIA tengan una fecha de caducidad larga ya que su objetivo es almacenarlos para su empleo en casos de necesidad urgente”.

Aprender a usar los AIA correctamente

 La anafilaxia es la reacción alérgica más grave que puede afectar a un niño, y el tratamiento que es imprescindible administrar con urgencia para salvar su vida es la adrenalina.

Todos los adultos que estén en contacto con el niño, ya sean padres, profesores, monitores de tiempo libre o cuidadores, han de saber utilizar los autoinyectores, según aseguran las tres sociedades científicas.

Sin embargo, pese a que los AIA son dispositivos seguros y fáciles de usar, en muchos casos los pacientes no saben cómo utilizarlos. Por ello, SEICAP, SEAIC y AEPNAA demandan que los afectados reciban formación para emplear de forma adecuada los AIA y ser capaces de identificar una anafilaxia, así como tener un plan de acción que puedan aplicar en caso de una nueva reacción. Además, deberían recibir educación sobre las medidas generales para evitar los desencadenantes de las reacciones alérgicas.

La adrenalina para el shock anafiláctico

El shock anafiláctico está asociado con síntomas bruscos, de carácter grave, que provocan una súbita caída de la tensión arterial. Puede ocurrir de forma inesperada, con frecuencia ante la ingesta de algún alimento que produce una reacción alérgica en niños. El manifiesto presentado por las sociedades científicas recomienda el uso de los AIA como tratamiento de primera línea de la anafilaxia fuera del ámbito sanitario, teniendo en cuenta que la demora en su administración puede llevar consigo una peor evolución y que no es necesario esperar a que el niño entre en choque anafiláctico para administrar la adrenalina.