Con motivo del Día Mundial Sin Tabaco, que se celebra este 31 de mayo, desde la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) queremos lanzar un mensaje claro: el tabaco sigue siendo una amenaza grave para la salud de los menores, especialmente en quienes padecen enfermedades respiratorias como el asma.
El tabaco y los adolescentes: una combinación peligrosa
Cada vez más adolescentes se inician en el consumo de tabaco y productos relacionados como los cigarrillos electrónicos. Según datos del Ministerio de Sanidad, el 22 % de los jóvenes de entre 14 y 18 años reconoce haber probado el tabaco convencional, y el 54 % afirma haber usado alguna vez cigarrillos electrónicos.
Desde SEICAP alertamos de que fumar a edades tempranas agrava el asma, reduce la función pulmonar y favorece la aparición de sibilancias, tos crónica y crisis más frecuentes. Además, estos productos no son inofensivos: incluso los vapeadores sin nicotina pueden contener sustancias irritantes y perjudiciales para las vías respiratorias.
El humo también afecta a quienes no fuman
No solo los fumadores están en riesgo. El humo del tabaco afecta también a quienes lo respiran sin fumar directamente (fumadores pasivos), y el llamado “humo de tercera mano”, que permanece en la ropa o los objetos, puede ser igual de perjudicial.
En niños y niñas, la exposición al humo del tabaco se relaciona con más ingresos hospitalarios por asma, infecciones respiratorias y un mayor riesgo de desarrollar alergias.
SEICAP insiste: un mundo sin tabaco para los menores
La infancia y la adolescencia deben ser entornos libres de humo. Por eso, SEICAP apoya medidas como:
- Ampliar los espacios sin tabaco
- Regular el acceso a cigarrillos electrónicos
- Promover campañas educativas desde edades tempranas
- Proteger especialmente a los niños con asma y otras patologías respiratorias