El frío puede agravar los síntomas de la dermatitis atópica infantil

La dermatitis atópica es una enfermedad crónica que provoca que la piel se inflame e irrite, afectando a numerosos niños en España, con una incidencia cada vez mayor. Durante los meses de invierno, es común observar un empeoramiento de los síntomas en los niños que padecen esta condición, provocando brotes más frecuentes y severos. Las bajas temperaturas y las condiciones ambientales propias del invierno contribuyen a la exacerbación de la dermatitis atópica infantil.

Entre los principales factores se incluyen:

• La sequedad extrema, el aire frío y seco elimina la humedad de la piel, reduciendo la hidratación natural de la piel, favoreciendo a la sequedad y descamación.

• El uso de la calefacción provoca que el ambiente en interiores sea seco y se pierda la hidratación cutánea.

• La exposición al viento y el roce con prendas gruesas como la lana o de materiales sintéticos pueden agravar la inflamación, aumentando la irritación en la piel.

• Los baños con agua caliente y de larga duración pueden eliminar los aceites naturales de la piel, incrementando la sequedad y la irritación.

Para mitigar el impacto del frío en la dermatitis atópica infantil, se sugieren las siguientes medidas:

• Aplicar cremas o emolientes específicos para pieles atópicas varias veces al día ayuda a mantener la barrera cutánea y prevenir la sequedad.

• Limitar la duración de los baños y utilizar agua tibia en lugar de caliente. Es recomendable emplear jabones suaves que respeten el pH de la piel.

• Usar humidificadores para mantener una humedad ambiental adecuada en el hogar puede prevenir la sequedad del ambiente causada por la calefacción.

• Optar por prendas de algodón y evitar materiales que puedan irritar la piel. Además, es importante lavar la ropa con detergentes suaves y asegurarse de que esté bien enjuagada para eliminar residuos químicos.

• Al salir al exterior, proteger la piel expuesta con bufandas, guantes y gorros, evitando el contacto directo con el viento frío.

• Evitar cambios bruscos de temperatura, estos contrastes térmicos pueden agravar los síntomas; por ello, es aconsejable evitar transiciones rápidas entre ambientes cálidos y fríos.